3 ventajas de contratar un procurador

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    El procurador es un profesional que realiza una importante labor durante un proceso judicial. Es un experto en derecho procesal y, en consecuencia, representa al cliente. ¿Cuáles son las ventajas de contar con sus servicios?

    1. Realizar todos los trámites de forma efectiva

    A lo largo de un proceso es necesario realizar con puntualidad diferentes gestiones. También es imprescindible estar informado de todas las novedades del caso. La óptima formalización de los trámites es clave para evitar que un asunto se demore en el tiempo. Y, sin embargo, el lenguaje jurídico y la naturaleza de diferentes papeleos resultan complejos en la práctica.

    La figura del procurador es clave para el cliente. Es un profesional de confianza que le representa y protege sus derechos. Realiza las acciones pertinentes con eficacia, acierto y puntualidad. Su actuación es relevante durante todas las etapas de un procedimiento. Actúa con ética y profesionalidad para que la cuestión principal se resuelva. Por todo ello, mantiene una comunicación frecuente con la Administración de Justicia.

    2. Asesoramiento

    Un proceso judicial también tiene un componente emocional. El cliente puede experimentar dudas y diferentes sentimientos durante el proceso. Sin embargo, la figura del procurador es determinante para avanzar hacia el objetivo final con seguridad y confianza. El procurador defiende los intereses del cliente y también realiza una labor de asesoramiento. Como experto puede informar a la persona sobre cuál es el perfil de abogado que mejor se ajusta a sus intereses en función de las características del caso. De hecho, conviene puntualizar que el experto no solo mantiene un diálogo habitual con su cliente, sino que también informa al abogado de los detalles del procedimiento.

    El mundo del derecho es tan complejo que el implicado en un proceso puede sentirse desbordado por todo aquello que desconoce. El apoyo de un procurador es clave para clarificar diferentes cuestiones en un lenguaje sencillo y comprensible. En definitiva, existe una relación de confianza entre el profesional y el cliente.

    3. Labor de representación

    Una de las confusiones que se produce habitualmente en la práctica es utilizar los términos procurador y abogado como si fuesen sinónimos. Ambos profesionales se encargan de tareas diferentes. El abogado es un experto en derecho que se ocupa de la defensa de los intereses del cliente. El procurador desempeña un papel complementario, ya que su rol es el de representación. Eso significa que puede realizar gestiones en nombre de aquel al que representa.

    Por tanto, la labor de un procurador es esencial en la actualidad. Su ayuda produce un beneficio importante en la vida del cliente: su apoyo es imprescindible para que pueda centrarse, también, en otros asuntos cotidianos. Es decir, la profesionalidad del procurador influye positivamente en la gestión del tiempo. De hecho, el experto se ocupa de cumplir con los plazos previstos en relación con las diferentes notificaciones. Su labor es valiosa para el representado, pero también adquiere una gran relevancia para otros profesionales que forman parte de la Administración de Justicia.

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